Qué ver en Antigua y Barbuda

Qué ver en Antigua y Barbuda

 

Antigua y Barbuda es una nación en América, formada por un conglomerado de islas situada al este del mar Caribe. Forma parte de las pequeñas Antillas y limita con la isla de Guadalupe al sur, Montserrat al sudoeste, San Cristóbal y Nieves en el oeste y San Bartolomé al noroeste. Su nombre español se lo dio Cristóbal Colón en 1493, en honor de la Virgen de la Antigua, cuya imagen se encuentra en la Catedral de Sevilla. Como antigua colonia del Imperio británico, es miembro de la Mancomunidad de Naciones. La capital y la ciudad más poblada es Saint John’s.

Dicen en la isla caribeña de Antigua que allí tienen una playa para cada día del año, excepto los años bisiestos en el que se ven obligados a repetir una. No es una broma. Antigua es un lugar que goza de una climatología excepcional, donde es posible el baño marino los 12 meses del año (gracias a una suave amplitud térmica, como en las Islas Canarias). A la vez, el conjunto de calas rocosas, ensenadas y arenales que tiene la isla (junto con las de la vecina Barbuda) suma justamente 365, lo que permitiría eventualmente disfrutar de una playa diferente para cada día del año.

 

Visitar Antigua y Barbuda

Visitar Antigua y Barbuda

Obviamente estamos ante una anécdota, pero esta casualidad nos remite a uno de los grandes atractivos de esta isla, sus playas, de todo tipo y dimensión. En parte esto es así porque Antigua es una isla bastante circular, que cuenta con numerosos accidentes geográficos que facilitan entradas, caletas, arenales y puntas que crean, modelan y aíslan un gran número de playas. Si además le añadimos un mar de color turquesa excepcional y arrecifes de coral en los que se esconden miles de especies marinas de colores vistosos, nos encontraremos, probablemente, en uno de los mejores lugares del planeta para deleitarnos con unas fabulosas vacaciones. Un sueño hecho realidad.

 

Mapa de Antigua y Barbuda

Mapa de Antigua y Barbuda

En honor de una virgen sevillana

Esta isla fue localizada por Cristóbal Colón en 1493 durante su segundo viaje al Nuevo Mundo. Lo llamó así, Antigua, en honor a una virgen con gran devoción en Andalucía, venerada con una capilla (en el lado sur) en la catedral de Sevilla, y cuya advocación era originaria de un pueblecito leonés llamado Santa María la Antigua (de donde, por cierto, era originaria la familia de Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Pacífico). El Caribe, desde luego, tiene estas curiosidades.

La isla, con una extensión muy parecida a la canaria El Hierro, se sitúa en el corazón de las Antillas menores, junto a Guadalupe y Montserrat, y formando una especie de archipiélago junto a otras dos islas, aún más pequeñas y que están situadas a muy poco distancia: Barbuda y Redonda. La primera, de origen coralino, se ubica a unos 40 kilómetros al norte de Antigua y su población más importante es Codrington, donde no se sobrepasa de las 1.300 almas. La segunda, Redonda, es muy rocosa y está deshabitada. Actualmente es una reserva natural.

Los españoles que llegaron tras Colón no les prestaron excesivo caso. Eran islas pequeñas, sin grandes recursos naturales y rodeadas de arrecifes coralinos, lo que las hacía proclives a naufragios, por lo que pronto quedaron deshabitadas tras la desaparición de las últimas poblaciones indígenas. Pero a mediados del siglo XVII desembarcaron allí los ingleses, necesitados de posesiones en el Caribe ante el fracaso en sus intentos de tomar las Antillas mayores (Cuba, La Española, Puerto Rico), con la excepción de Jamaica, que fue conquistada en el año 1655.

El gobierno de Londres buscaba nuevas tierras donde cultivar el azúcar, el algodón y el tabaco en un intento por imitar a españoles, portugueses y franceses, que obtenían unos grandes beneficios con tales producciones. Antigua pasó a ser entonces, pese a su tamaño, muy valiosa como una de las pocas plantaciones de azúcar (especialmente) que el reino de Inglaterra tenía en ultramar, y por eso se construyó aquí un importante astillero naval, que hoy constituye la única atarazana conservada de esta época, y que es de obligada visita en una visita a la isla.

 

Bandera de Antigua y Barbuda

Bandera de Antigua y Barbuda

A ritmo de “calypso”

Hoy, Antigua y Barbuda son un país independiente cuya población pivota especialmente en torno a Saint John, el principal núcleo urbano de  Antigua. Los atractivos de la ciudad son diversos: una catedral barroca, el palacio del Gobernador (de estilo colonial), el antiguo mercado de esclavos, Fort James (y sus increíble panorámica sobre el puerto), una antigua destilería de ron… Y en el resto de la isla pueden visitarse los restos de 150 plantaciones de caña de azúcar que hubo allí y que estuvieron en funcionamiento durante el siglo XVIII e inicios del XIX.

Pero lo que destaca como atracción turística es el Carnaval, que se desarrolla en el mes de agosto y que conmemora la independencia del país. La ciudad, y el país entero, se llena de color y música con el ritmo afrocaribeño del calypso y los antiguanos se dejan llevar por la alegría en días de fiesta y diversión.

Acantilados y cuevas

Éste es también un buen lugar para disfrutar de la naturaleza. Ahí están los caminos de ronda que rodean la zona de acantilados de Carpenter Rock y Devil Bridge (una zona de rocas junto al mar donde se dice que era el lugar donde se suicidaban algunos esclavos), las numerosas playas antes comentadas y las áreas de buceo y esnórquel del Parque Marino de Stoney Ground, Deep Sandy y Dog Island, donde además de cuevas de coral y cañones se localizan también restos de naufragios de galeones españoles del siglo XVIII y algún carguero del XIX. Estos pecios se han convertido en arrecifes artificiales, donde se alojan una gran cantidad de especies marinas: rayas, pulpos, langostas, tortugas y peces de increíbles colores. En la más tranquila Barbuda merece la pena visitar la laguna de Codrington y el santuario ornitológico de Frigate.

Hoteles: La Antigua más moderna

¿Y dónde alojarnos para disfrutar de Antigua? Dos muy excelentes opciones son el Rosewood-Jumby Bay y el Carlisle Bay. El primero se encuentra en la citada bahía, no muy lejos de Saint John, y se trata de un suntuoso resort que gestiona la conocida compañía hotelera texana Rosewood. Como detalle, recordar que en el año 2007 este complejo fue premiado como el mejor resort del Caribe. En el pasado 2009 fue uno de los 20 nominados por los lectores de una prestigiosa publicación como mejor alojamiento de las Antillas. Sin duda, dos datos que enmarcan qué tipo de oferta hotelera proporciona. El Rosewood-Jumby Bay ofrece un pequeño número de habitaciones, suites y villas de extra-lujo, pero un amplio catálogo de servicios para sus clientes: spa, actividades de submarinismo, área de shopping propios… Los mejores servicios para uno de los más excelsos resorts del mundo.

El Carlisle Bay no le va a la zaga. Situado ante una playa paradisíaca, y asociado al label The Leading Hotels of the World, es un resort de 82 suites exclusivas que se dirige tanto a parejas como a familias. Es propiedad del carismático trotamundos escocés Gordon Campbell Gray, propietario también del Le Gray de Beirut y el One Aldwych, el lujoso hotel cinco estrellas de Covent Graden, en Londres, considerados dos de los diez mejores hoteles del mundo en estos momentos. A destacar entre sus servicios el Cool Kids Club para los pequeños de la casa; el Blue Spa para relajarnos y una numerosa oferta de deportes y activiades para un ocio activo .

Otras dos estupendas opciones, quizá no tan exclusivas, pero igual de interesantes son el Hermitage Bay  y el Curtain Bluff Resort . El primero acaba de ganar el premio Traveller Choice 2012 que otorga la página web TripAdvisor, que cuenta con más de 20 millones de usuarios registrados y que se otorga a partir de la opinión y ponderación de quien en definitiva disfruta de los hoteles. En el último caso, 72 habitaciones y suites en un paisaje de gran belleza con una decoración colonial y caribeña.

 

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